domingo, 24 de octubre de 2010

"El valor de educar". Capítulo 5: ¿Hacia una humanidad sin humanidades?

Hombre de Vitruvio, Leonardo da Vinci
     En este capítulo queda reflejada perfectamente la visión que tiene Savater sobre la educación, y esta como ya ha defendido a lo largo del libro es la humanista. Comienza el capítulo reflexionando sobre si las humanidades se hayan en crisis actualmente. Es cierto que vivimos en una época en la cual prima los conocimientos técnicos. Cada vez se pide más una especialización enfocada al trabajo laboral. Esto provoca que desde muchos puntos se piense que las ciencias son más importantes que las humanidades. Yo que estudié el bachillerato de ciencias sociales viví ese “desprestigio” que hay en la sociedad, por parte de los compañeros de “ciencias”, los cuales se sentían por encima de nosotros. También ahora que estoy en la universidad, vivo de vez en cuando situaciones en las que escucho comentarios sobre que si nuestra carrera es muy fácil, y en cambio las del politécnico son muy difíciles. Por supuesto, que yo no estoy de acuerdo con esto, no creo en una guerra entre ciencias y hymanidades. Para mí es tan importante una rama de conocimientos como la otra. Me encanta por ejemplo, la biología y la astronomía, así como me encanta la historia o el periodismo… creo que ambas posturas se necesitan unas a otras. Como dice Savater, las ciencias no son inhumanas, toda enseñanza sea del tipo que sea, tiene un componente humanizador, que se da en todo proceso educativo.

     Como dice el autor, no es tan importante entrar en debates sobre si se deben dar más horas de filosofía, latín, o matemáticas, como lo es el cómo se imparten esas asignaturas. Esto es lo que realmente nos debería de preocupar al cuerpo docente y a la sociedad. No es cuestión del qué sino del cómo. Hoy en día nos podemos encontrar con profesores que siguen la pedantería pedagógica. El profesor como defiende Savater, no debe de mostrarse por encima de los alumnos como un sabio, ni dar por hecho que sus alumnos están atraídos por la asignatura que imparte. Lo que veo fundamental es crear en ellos el sentimiento de curiosidad a partir del cual posteriormente éstos desarrollarán y ampliarán conceptos de la materia. El autor cita ejemplos como El mundo de Sofía, de Jostein Gaarder, o la Ética a Amador (de Savater), como adaptaciones divulgativas encaminadas hacia ese “despertar” de la curiosidad del lector. Recuerdo que leí con mucho gusto y placer el libro de Jostein. Disfruté mucho leyéndolo, la verdad es que es un libro que hace que pensar, y que te invita a profundizar por tu cuenta en los distintos personajes filosóficos más importantes que ha habido a lo largo de la historia. Es un libro que recomiendo leer y que creo que sigue las ideas que plantea Savater en este capítulo.

     Coincido con Savater en que los ordenadores, los vídeos, Internet… y en definitiva las últimas tecnologías de la comunicación que han ido surgiendo en las últimas décadas no son inventos maléficos que van en contra de lo humano. Lo importante realmente es el uso que se realiza de ellos, creo que aportan posibilidades muy significativas para el aprendizaje, eso sí, hay que cultivar el afán por leer y por escribir. Pero no como la mayoría de nosotros hemos vivido en nuestras carnes: “Para la semana que viene leeros el Quijote y hacer un resumen”, así es muy complicado que desarrollemos un gusto por la lectura, más bien ocurre un efecto contrario, se llega a odiar la lectura. Por ello se debe de fomentar la lectura a través de otro tipo de actividades. Por ejemplo, que cada uno escoja el libro que más desee entre un lista elaborada por el maestro. En definitiva, se trata de crear el hábito, el interés por la lectura… con el tiempo, cada lector irá profundizando en lecturas más complicadas, y más enriquecedoras.

El pensador de Rodin
     A parte del punto del capítulo en el que se defiende la importancia del cómo enseñar, sobre los contenidos, creo importante la parte en la que Savater habla sobre la razón. En definitiva la capacidad de razonar es una de las características humanas que nos diferencian del resto de animales. Por ello, la educación debe de seguir los principios racionales. Una educación humanista debe de perseguir el fomento del uso de la razón, potenciar la capacidad observadora, de abstraer, deducir, argumentar…y una de las formas idóneas para fomentar esta racionalidad es la confrontación de conflictos, ideas… siendo uno de los pilares de la educación humanística. Como defiende Savater, no se trata de crear ideas únicas que no puedan ser debatidas y puestas patas arriba por los semejantes. Se trata de compartir las opiniones para entre todos crear una serie de conocimiento que pertenezca a todos. Así es como entre todos se puede seguir avanzando y a la vez crecer por dentro, desarrollándonos como personas.

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