lunes, 9 de mayo de 2011

Sesión teórica n.º 23

Valencia 4 de mayo 2011:

     Lo primero que ha realizado Pere, es el volver a poner algunas diapositivas que vimos en la última clase antes de las vacaciones, para intentar conectar con la temática, antes de proseguir. Hemos vuelto a hablar sobre la innovación y el cambio del currículum en la E.F., recordando las palabras que nos venían a la cabeza cuando escuchábamos “innovación”. Una de ella era la tecnología, y tal como vimos, el utilizarla, no tiene porqué resultar un verdadero cambio. Muchas innovaciones tecnológicas se quedan en cambios superficiales si se utilizan siguiendo la misma metodología que antaño y otras chocan contra las férreas estructura inamovibles, que impiden el cambio profundo. Dicho esto, Pere volvió a recordar, cómo a la escuela le cuesta ir al ritmo de la sociedad, y cómo a los profesores formativamente, cuando llegan a ejercer después de su formación, llegan desfasados ante la gran velocidad del cambio social.

     Una vez comentados estos aspectos, hemos comenzado a avanzar con el temario. Antes de responder a si vemos o no necesario el cambio educativo, Pere ha visto oportuno que reflexionásemos sobre la situación de la escuela y del sistema educativo en la actualidad. Identificando posibles problemas, podremos decidir qué cosas vemos que necesitan un cambio. Estas son algunas de las ideas que ha aportado la clase:
·    Masificación: tanto en la escuela plasmada en clases de más de 25 alumnos (yo he estado en de 40), como en la enseñanza universitaria, con clases de prácticas de 40 alumnos, y teóricas de 120, cosa que va contra el espíritu del Plan Bolonia (se cambian las formas, pero el contenido es el mismo).
·    Control: en la escuela casi todos sus miembros están vigilados de un modo u otro. Alumnos por profesores, éstos por directores e inspectores, las escuelas por la consellería, políticos, etc. esto no permite un clima de trabajo distendido.
·    Multiculturalidad: cada vez las aulas están refletas de gente de otras culturas y nacionalidades, además con distintos niveles socioeducativos, lo que provocan algún tipo de problemas, tanto a nivel de convivencia (falta de tolerancia), como que los docentes estén preparados para enfrentarse a esta heterogeneidad.
     Continuando con el debate, Pere nos ha preguntado si nuestra educación había sido buena. Algunos han levantado la mano como que no (yo incluido), una compañera que sí, y el resto ns/cs. De ahí que Pere nos preguntase si merecíamos una educación mejor. En ese momento se ha abierto un gran turno de intercambio de opiniones en torno al aprendizaje de lenguas (inglés y valenciano). Ante el choque de creencias de algunos compañeros y las de Pere, éste ha decidido interrumpir la discusión, invitándonos a si nos interesaba el tema, buscarle para charlar en otro momento. De todo lo hablado, lo más interesante para mí, ha sido el que la escuela tiende cada vez más a enseñar cosas instrumentales (idiomas, informática, etc), cuando esos aprendizajes instrumentales servirán a un grupo reducido determinado (nos preparan para servir como empleados en un sistema comercial de consumo, son aprendizajes orientados hacia ello). Sabiendo esto, no podemos permitir que la educación se hipoteque a el futuro, ya que no sabemos qué vamos a ser. La escuela puede enseñar, pero no es esta su verdadera función, ya que otros lugares pueden enseñar (centros de idiomas, cursos de libre elección,,,), la verdadera función de la escuela es educar y sólo ésta y la familia, pueden desempeñar esta función.
     Tras cortar la discusión, hemos vuelto al tema de posibles necesidades de cambio en el ámbito escolar, teniendo en cuenta que en el cambio educativo cada uno ve unas cosas distintas a cambiar. Los cambios no pueden ser sólo a nivel de contenidos de asignaturas, sino que pueden ser a nivel más general. En la diapositiva, Pere nos ha descrito cómo ve la escuela:

La bicicleta es un ejemplo de transformación.
·   Heterogénea.
·   Indisciplina del alumnado.
·   Nivel académico bajo.
·   Burocratización docente.
·   Malestar del profesorado.
·   Formación desorientada.
·   Estatus profesional bajo.  
·   Reconocimiento social escaso...
·   ¿Crisis?

     Visto todo esto, parece ser que sí que es necesario el cambio educativo, pero ¿realmente sabemos lo que significa? Pere nos ha definido el concepto a través de A. Guarro (2005): “Cuando realmente se ha producido una transformación, una modificación, de la realidad escolar, por tanto, es susceptible de ser observada comparando la situación de inicio y la finalización del proceso”. Pere nos ha dicho que tenemos que tener en cuenta, que el cambio puede ir a mejor o a peor, independientemente de que la intencionalidad del mismo sea positiva.
     Para seguir profundizando en la idea del cambio, hemos conocido la división que realiza Bolivar (1999), sobre este concepto.
·    Cambios estructurales o formales (pequeños cambios).
·    Cambios educativos de las prácticas (Grandes cambios).
     La diapositiva contenía una viñeta de la que hemos hablado. En ella se ven a unos profesores sentados alrededor de una mesa colocada en el tejado de una campaña en llamas, que se hunde en  las arenas movedizas del mercado.
     Todo cambio sigue un proceso, Jaume Carbonell, director de la revista mensual Cuadernos de Pedagogía, y experto en la materia, al haber escrito entre otros libros: La aventura de innovar. El cambio en la escuela (2001) nos propone el siguiente esquema, para explicar los dos procesos de cambio educativo que se pueden dar:
 


     Por un lado tenemos los procesos de reforma, impulsados por gente de fuera (políticos), que no tienen un contacto directo con la escuela y que no conocen realmente su situación. Se aplican mediante leyes educativas (LOE, LOCE, LOGSE), y su contenido se va ejecutando de arriba hacia abajo. Las reformas obligan a que la comunidad escolar se adapte a ellas y están orientadas hacia el éxito (aunque pueden fracasar), y realmente su aplicación real depende de la interpretación que realice cada profesor. Creer que cambiando leyes se mejorarán las clases, no es algo real.

     Por otro lado, los procesos de innovación nacen en el seno del sistema escolar, en la escuela. Es a partir del proyecto de un docente, cuando comienza a ir echando raíces, hasta que más profesores, departamentos, y todo un centro, se involucren en un proyecto de innovación. Son muchos más potentes que las reformas ya que conocen de cerca la realidad inmediata de la escuela y su contexto sociocultural más cercano. Están orientados hacia la mejora, son originales, buscan la originalidad y siguen el espíritu de cambio. A pesar de las ventajas de los procesos de innovación, éstos chocan muchas veces con las ideas de reforma vigentes y acaban por no fructificar.
     Hemos continuado observando la siguiente viñeta, en la cual se tocaba el tema de la formación del profesorado y el cambio educativo. Es una imagen que critica el cambio aparente, ya que en él vemos como un profesor está hablando a futuros docentes sobre nuevos programas, utilizando un método de enseñanza antiguo basado en la repetición. Es básico que la formación de los nuevos profesionales de la educación no transmita los viejos estereotipos de enseñanza.
    
     Fullan (1982), teorizó una serie de niveles de cambio, desde los más superficiales a los más profundos. Estos últimos son los más difíciles de realizar y los que realmente tienen más efecto:


     Todo cambio tiene un sentido subjetivo, depende de lo que el profesor haga y de lo que piense, es tan simple y complejo como eso (Fullan, 2002). Los cambios son complicados de llevar a cabo, desde la enseñanza se tienen que comenzar a lograr, provocando una actitud favorable al cambio. Hay una serie de factores personales que tienen influencias en todo proceso de cambio y que lo subjetiviza:

·  Conocimientos previos.
·  Situación personal.
·  Motivación personal.
·  Experiencia previa.
·  Concepciones sobre los estudiantes, las materias, la educación…
     Fullan (2002), propone el siguiente esquema para entender la subjetividad del cambio:

     La capacidad de acción depende del tipo de material que se dispone para las sesiones, las instalaciones, el tipo de alumno, el cómo se vive la profesión… y el propósito moral responde a los motivos por los cuales el profesor ve necesidad de impulsar el cambio.
     Para terminar la parte del power ponint, hemos Pere ha dejado una serie de reflexiones finales para que les demos vueltas en casa.
·    No es moderno aquello que es reciente o nuevo, hacemos que lo parezca, sino aquello que perdura y transforma la vida y la realidad. (Gimeno, 2008).
·    Sabemos que la innovación educativa implica cambio. Y aunque no siempre, un cambio implica mejora, toda mejora implica un cambio. (Fullon, 1982).
·    Si queremos que todo siga como está, es necesario que todo cambie (G.T. Lampelusa).
     También nos ha puesto una viñeta (ver a la derecha), que representa el camino de la innovación. Como se puede observar, se trata de un recorrido imposible, que viene a decir que realizar cambios innovadores profundos es complicado en el contexto actual.
       La idea final de este tema, es que no se trata de cambiar por cambiar, ni de cambiar todo sistemáticamente, sino de cambiar aquello que realmente haga falta, y que estos cambios sean duraderos y que vayan evolucionando a lo largo del tema.
      Fara finalizar la sesión, Pere nos ha puesto un vídeo muy interesante relacionado con el cambio educativo, titulado “El sistema educativo es anacrónico” del programa Redes al cual hizo ya referencia Pablo Tierraseca:

                  
Si no estás dispuesto a equivocarte, nunca llegarás a nada original.
Ken Robinson
Opinión de la sesión:

    Esta sesión ha sido especial ya que no la he realizado con mis compañeros habituales de los lunes. La clase se corresponde con la sesión teórica del 18 de abril, a la que no pude asistir por estar en el Campeonato de España de Minibasket. La experiencia ha sido positiva, he podido comprobar como una misma asignatura es distinta en dos grupos diferentes. El alumnado condiciona en cierta medida lo que ocurre en clase. Me ha parecido un grupo que en general es más participativo al que pertenezco.  

     Respecto al contenido de la clase, me he alegrado de haber podido venir, ya que el tema de la innovación educativa es uno de los que más me gusta. Ya hablamos sobre ello en la asignatura de “Projectes y materials curriculars” y disfruté con la lectura del libro de Jaume Carbonell: La aventura de innovar. Veo muy interesantes las aportaciones de Fullan al respecto del cambio, sobre todo, su esquema de niveles. Son los cambios profundos los que realmente debemos de buscar, y aunque sean complicados de llevar a cabo, son los que merecen la pena. También he disfrutado mucho con las viñetas que ha propuesto Pere para que comentásemos, el humor viene muchas veces bien cuando el sistema te atenaza.

     De la dinámica de clase me ha sorprendido la discusión pacífica que se ha establecido entre varios compañeros y Pere. Es la primera vez que le he visto algo mosqueado (al menos que se le haya notado). Del tema de discusión comparto argumentos tanto de unos y otros. Pienso que el nivel de inglés que se imparte en las clases es muy bajo. Yo a lo largo de mi escolaridad no aprendía apenas nada, es más mejoré mucho más durante el mes de vacaciones que pasé en U.S.A., que durante el resto de años en primaria, secundaria y bachillerato. Sin embargo, también comparto el razonamiento de Pere, sobre que la escuela tiende hacia la utilidad, y las lenguas son un ejemplo de ello. Las horas diarias en la escuela son las que son, y si dedicamos muchas a asignaturas que pueden enseñarse en otros contextos, le quitamos un espacio muy valioso a lo que realmente tiene que hacer la escuela, educar. Creo (como ha apuntado Pere), que es mucho más importante formar a buenos ciudadanos, que a personas muy competentes en idiomas y nuevas tecnologías, pero que luego no puedan convivir con los demás. Por ejemplo, la asignatura “Educación para la ciudadanía”, la veo mucho más valiosa para la educación de las personas que otras materias. No obstante, luego pasa lo que pasa, que el sistema educativo está politizado y los partidos políticos (sobre todo el PP aquí), utilizaron esta asignatura como arma política. Al final son los alumnos, los profesores y la escuela los que salen realmente perjudicados, y en última instancia la sociedad. Dejemos de un lado los intereses políticos y que la escuela pueda ocuparse de lo que realmente tiene que preocuparse; de la educación.

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